domingo, 24 de febrero de 2013

Ellos.

Él pasea con sus dedos entrelazados con los de esa chica tan especial para él. La mira, sonríe. No se da cuenta, pero él está loco por ella. Continúan dando pasos por la acera de enfrente, hablando de sus cosas, llamándose 'tonta' o 'imbécil' y soltando una risilla nerviosa cada vez que lo hacen. Él no se da cuenta, pero ella le mira de forma especial.
Todo comenzó un día cualquiera en un lugar cualquiera de una forma cualquiera, pero sin darse cuenta algo se había abierto entre ellos. Tonteaban, se soltaban indirectas pero pasó un tiempo hasta que él se decidió a decirle a ella lo que sentía.
Él es una persona atenta, generosa, que pelea por lo que quiere siempre de forma pacífica, que es capaz de dejarse la piel con que ella sonría.
Ella es su chica perfecta. Rubia, alta y con una sonrisa que encandela a cualquiera que se le pone por delante. Es simpática también, muy parecida a él.
Lo que ellos no saben es que mientras dan paseos por esa acera de suelo rojo, hay una persona, una chica que los mira con sonrisa en la cara mientras llora por dentro. Sonríe por ver que él está feliz, llora por ver que nunca conseguirá su propia felicidad.

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